lunes, 18 de febrero de 2013

Falsos mitos en la mesa

Curan resfriados las naranjas?
Son menos saludables los productos congelados que los frescos?
Son digestivos los helados?
Buena parte de estas creencias se empeñan en otorgar a ciertos alimentos la capacidad de generar efectos positivos - casi milagrosos en el organismo. Es el caso, por ejemplo de la zanahoria, a la que se le atribuye la facultad de mejorar la visión. "No es exactamente así, sino que , por su contenido en sustancias precursoras de la vitamina A (carotenoides), ayuda a mantener los niveles de esta vitamina en el organismo", asevera  Gómez Enterria, responsable del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.
En la misma línea del efecto curativo de la naranja en los procesos gripales: "No evita resfriados. Se le ha atribuido esta propiedad porque contiene vitamina C, cuya carencia puede provocar disfuncionalidades del sistema inmunológico. Además , hay otras frutas que contienen mayor cantidad de esta vitamina que la propia naranja". Lo peor de estos mitos es que puede influir, para mal, en nuestros hábitos alimentarios e incluso en nuestras decisiones de compra. ¿Un ejemplo? La afirmación, tan extendida como manida, de que los productos congelados son poco saludables ha contribuido a devaluar su imagen en determinados casos sin que exista ninguna base sólida que lo corrobore.
"Un buen alimento que haya sido sometido a un proceso de congelación correcto tiene el mismo valor nutricional que un fresco. Si no se rompe la cadena del frío hasta su consumo, y se descongela dentro del frigorífico, conserva también sus propiedades organolépticas".
Por otra parte, existe la creencia de que ingerir fruta en las comidas principales dificulta la digestión cuando, en realidad, "la fruta es un alimento esencial en nuestra dieta y tomarla antes, durante o después de las principales comidas solo es una cuestión de gustos", según confirma la experta. Lo que sí es cierto es que debido a su alto contenido de fibra y fructosa fermenta fácilmente, lo que, sumando a otros alimentos, puede ralentizar la digestión, pero nunca dificultarla. 
En el polo opuesto, el helado, que mucha gente ve como el postre perfecto. Pero...¿Lo es? " Depende. No es lo mismo un sorbete que un helado compuesto por leche entera, nata u otro tipo de grasa que, por su alta carga energética, puede dificultar la digestión".

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